AMSTERDAM, parte 1

AMS 2Cuando me preguntan por mi ciudad favorita no lo dudo ni un segundo, Amsterdam me tiene enamorada desde la primera vez que la visité en 2013 haciendo el InterRail. Desde entonces es una de las ciudades que más he visitado,  ya sea yendo a ver a familiares y amigos  o  el año pasado cuando estuve viviendo en Holanda durante mi Erasmus.

Amsterdam da para mucho, podría escribir tanto sobre la ciudad que os aburriría, pero para hacer el post más llevadero lo voy a separar en dos partes.

En esta primera parte os voy a contar cómo fue mi primer contacto con la ciudad, junto con algunos consejos y recomendaciones. La segunda parte será una guía de fin de semana, con una ruta para visitar la ciudad en dos días sin perderse los lugares más importantes y bonitos.

Empecemos por el principio: mi primera visita a Amsterdam.
En 2013, mis amigas y yo; que veíamos venir la situación que hemos tenido los últimos años en la cual cada una estaba en una parte del mundo, y verse era, y es,  misión imposible; decidimos cerrar esa etapa de nuestra vida con un viaje a lo grande (del que hablaré en otro post). Compramos el InterRail Pass, y nos dispusimos a organizar el viaje por Europa, con sus correspondientes discusiones sobre los sitios que cada una quería visitar; “yo en Viena ya he estado“, “¡pero si en Milán no hay nada!“, “Grecia mejor en otro viaje más adelante” (que ahí sigue esperándonos). Pero de las pocas ciudades en las que todas estábamos de acuerdo que queríamos conocer, Amsterdam era la que más ganas teníamos de visitar, y de hecho fue el primer destino de nuestro viaje.

Nunca sabré si fue por las ganas con las que cogimos la ciudad al ser la primera que vimos, por la vida que tenían sus calles esos días, el tiempo veraniego que nos hizo, o simplemente por ser AMSTERDAM (sí, en mayúsculas y negrita), pero me enamoré, y siempre la recuerdo como la mejor ciudad de aquel viaje.

Nada más llegar a la Centraal Station, en pleno corazón de la ciudad, lo que más me impresionó fue el inmenso parking de 3 pisos repleto de bicicletas de todos los colores y formas. Salimos de la estación con las maletas a cuestas rumbo al hostal donde nos alojábamos, The White Tulip, que se encontraba en pleno centro de la ciudad, en una calle paralela a la de los escaparates y a una manzana de la plaza Dam. Para los que no conozcáis la ciudad, solo os puedo decir que no había mejor localización para poder disfrutar al máximo la ciudad en los tres días que tuvimos.

I AMSTERDAM INTERRAIL

Llegamos a Amsterdam por la mañana, y nos recuerdo perfectamente dejando, casi tirando, todo el equipaje en la habitación compartida para las 6 que eramos, alucinando por lo bien situado que habíamos escogido el hostal (lo reservamos todo online desde Madrid, y en aquella época no funcionaban tan bien las webs de hostales y alquiler de casas), y ansiosas de salir y empezar a patear la ciudad.

Al salir a la calle, pasamos por la plaza Dam y paseando hacia Damrak me hice con mi mapa (por supuesto), y con lo que tenía en mente que debíamos visitar (siempre hay que estudiarse bien la ciudad que vayas a ver antes de viajar), tracé una pequeña ruta y nos pusimos en marcha.

 

Primer consejo si vas a visitar Amsterdam: sí, las bicis quedan muy chulas, y es verdad que en Holanda la gente se mueve en bicicleta a todas partes, pero en Amsterdam déjaselas a los nativos. La ciudad, sobretodo si vas en verano, no puede estar más a tope de gente, e intentar ir en bici es un peligro (para ti, para los holandeses que se lleven las manos a la cabeza por lo poco que sabemos de normas ciclistas, y para los pobres turistas a los que posiblemente arrolles). Así que olvídate de la bici, que la ciudad se visita estupendamente andando (incluso mejor, porque puedes verlo todo con más calma), y lo que te vayan a clavar por unas horas de bicicleta lo puedes invertir en queso.

Se hizo de noche (la ruta de la ciudad la encontrarás en la guía de la parte 2), y la ciudad se volvió todavía más bulliciosa y vibrante, si cabe. Cenamos algo por la calle (de este viaje pocas recomendaciones foodies puedo daros porque fuimos en modo pobre mochilero, al igual que con la ruta, tendréis que esperar al siguiente ) y volvimos al hostal a cambiarnos después de todo el día andando. Salimos de nuevo para ver la ciudad de noche, paseamos por el barrio rojo, donde estábamos alojadas, y desmitificamos por completo la idea general de que pueda ser un barrio peligroso. El ambiente no podría ser mejor, cogimos un pack pub crawl, que te permite conocer a más gente, te orienta sobre dónde salir, y te incluye entrada a sitios en los cuales yendo directamente tendrías que pagar más y esperar una cola de media hora. Muy recomendable.

 

Processed with VSCO with a5 presetFueron tres días inolvidables, llenos de experiencias, risas, descubrimientos y en los cuales disfrutamos de la ciudad al máximo. Al acabar el InterRail tenía claro que volvería a Amsterdam en algún momento de mi vida, pero lo que todavía no sabía es que en unos años se convertiría en mi segunda casa, la cual echo muchísimo de menos.
¿Os he convencido? Pues atentos al segundo post, ¡y a planear un fin de semana en Amsterdam!

I AMSTERDAM

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